Provolone Fundido (en provolera)




Hola!

Hace unos años mis padres fueron de viaje al Uruguay. Allí mi madre tiene dos hermanos que se fueron, hace 55 años, en busca de una vida mejor.

Mis tíos vinieron de vacaciones en algunas ocasiones. Uno de ellos, incluso, estuvo unos años visitándonos, al final de su vida laboral, cada dos o tres años. Ahora es más difícil: se hacen mayores, las distancia es grande y el ánimo no acompaña.

La primera vez que vino mi tío Suso yo debía tener 7 u 8 años, y él hacía 23 años que no pisaba Galicia.
Recuerdo como si fuese hoy la emoción de mi madre, mis tías y, en especial, la de mi abuela en la estación de ferrocarriles de A Coruña esperando al tren procedente de Madrid. No salimos de allí en canoa de milagro.
A los más pequeños nos hizo mucha gracia ver a los mayores llorando al mismo tiempo que se abrazaban, cual lapas, como si ese abrazo fuese a llenar el vacío producido por los años transcurridos. Ráfagas de preguntas imposibles de contestar o asimilar en ese momento fueron tratadas durante en los dos meses que paso mi tío con nosotros.
Y no puedo decir que con el paso de los años entienda la emoción de un abrazo con una persona querida (que también), ya que después de esos dos meses, cuando despedía a mi tío sin saber cuando lo volvería a ver sentí una gran tristeza y no pude evitar las lágrimas.

Durante esos dos meses las reuniones de familia y amigos fueron mucho más frecuentes y siempre acompañadas de una buena comida. Y mi tío, como buen amante del comer y cocinar, nos deleitaba con platos que, en ese momento, eran poco o nada conocidos por aquí. También traía muchas ganas de recuperar sensaciones de su niñez y adolescencia y, por ello, no perdía el tiempo para preguntar a sus hermanas como se hacía ese o aquel plato, para poder trasladarlo a su familia uruguaya.

Estos días circula por la red un vídeo dedicado a todos los que están lejos, titulado la sorpresa. Este vídeo me ha recordado aquellos momentos de reencuentros y despedidas. Y hoy, el post que ha publicado Mónica Castelao, me ha transportado a muchas de las conversaciones que se trataban en aquellas reuniones, cuando yo no era mas que un mocoso.

Bien, pues como decía, del Uruguay mis padres me trajeron esta provolera (por encargo de mis tíos), y la utilizo con frecuencia. Hace poco para tomar unas cervecitas con unos amigos que vinieron por casa y les sorprendió mucho "el cacharrito", tanto que me animaron a incluirla en un post. Aquí está.

Salud!


6 comentarios:

Naroa Calatayu dijo...

He dado un vistazo a tu blog y me ha encantado, me quedo por aquí si me lo permites. Te invito a que visites el mio http://madamenaroa.blogspot.com/, saludos desde Uruguay, Sudamerica

Viví Taboada. dijo...

Que entrada tan bonita y emocionante ! y el cacharrito me encanta! gracias por compartirlo, bicos

taller de azúcar dijo...

Con lo aficionada que yo soy a " los cacharros de cocina"... es la primera vez que veo una provolera, ni sabía que existía,¡buen invento!
Bicos

Milia dijo...

Yo también me sumo al descubrimiento de este cacharro, es bien original... Y los xurelos, de vicio ¡que pintaza!
Un bico

Angel Arias dijo...

mmmm,que rico,esta semana ya lo preparo en casa. Tengo que hacerme con una provolera

Anónimo dijo...

Hola! He visto que provasteis la provolera y os gustó ;) si estais en españa y quereis una provolera para regalar estas navidades a vuestros amigos os invito a visitar la página de www.laprovolera.com tienen un diseño mucy chulo que capaz que os guste! Saludos!

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